domingo, 3 de agosto de 2014

Realidad de la Masonería

La Masonería, Escuela Iniciática milenaria, que ha estado presente en el desarrollo cultural, científico y espiritual de la humanidad, persigue la ilustración de la especie humana, el estudio de la filosofía moral universal y la práctica de todas las virtudes. Por principio no armoniza con la superstición ni las tiranías de cualquier clase, sean éstas personales o sociales, y le anima los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.

La historia es concluyente al relatarnos que masones ilustres, orientaron el rumbo ascendente del pensamiento, en beneficio del bienestar de la humanidad.

La metodología de aprendizaje de la Masonería, proporciona las herramientas intelectuales, morales y vivenciales para que el individuo pueda conocerse a sí mismo y aumente su nivel de conciencia.

Hoy, que la ciencia y la técnica y su desarrollo inusitado, han creado un ambiente colmado de nuevos estímulos, los cuales son la base de la estructuración de nuevos lenguajes, es obligación ineludible de la masonería sumarlos a su lenguaje simbólico, para estar acorde y en armonía con la evolución ascendente de la cultura y la civilización, pero siempre tomando en cuenta el desarrollo vital esencial del humano.

Concordante con estos lineamientos generales, existe El Círculo de Desarrollo Iniciático Masónico (CIDIM), que es el grupo de QQ:.HH:. que poseen inquietudes e interrogantes esenciales de la existencia, la vida y la sociedad, que reflexionan sobre el rol de la augusta institución y determinan que éste es el de aglutinar, coeducar y orientar el desarrollo humano con vivencia y practicidad. El mensaje que da el CIDIM no pretende ser la voz oficial de nuestra augusta institución, ya que la esencia de la formación y vivencia son propias y exclusivas de cada uno. Tiene la visión  de que la masonería no dejó de ser operativa, ya que la mayor operatividad y practicidad, es propender el desarrollo personal con proyección social, en el marco de una conducta fraterna y solidaria, con la norma de conducta que asigna ocho horas del día para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para hacer el bien a la humanidad.

Estamos empeñados en divulgar nuestra posición vital frente a la existencia (secretos herméticos guardados), en concordancia a razones cósmicas, ya  que entramos en una nueva era, donde gran parte de lo oculto, va a ser manifestado.

El CIDIM entrega  el sistema vivencialista armonizante que correlaciona conocimientos, saberes y vivencias iniciáticas científicas y culturales  para que las personas  puedan mejorar la respuesta adaptativa biogenética esencial y la respuesta adaptativa vital complementaria condicionada a lo sociocultural, que es plástica y moldeable. El sistema vivencialista armonizante correlaciona las dos repuestas adaptativas vitales para que la persona se desarrolle de manera efectiva, tanto personal como socialmente.  


(IVEC 913)
Orientador vivencial del CIDIM